miércoles, 8 de diciembre de 2010

Un respiro

Quiero un lugar de reflexión. Un sitio donde, con ayuda de la música, pueda olvidar lo malo y analizar todo lo que ocurre a nuestro alrededor.
Siempre que he escrito en este blog lo he hecho para que vosotros, amantes de la música, como yo, tengáis un espacio en el que podáis disfrutar de lo mejor del momento y de lo mejor del pasado, pero hoy será distinto.

Hoy me adueño de mi espacio; robo una entrada al mundo de la música y al que tanto amo y me lo dedico a mí.
Quiero un respiro del mundo exterior, este mundo tan materialista y que siempre busca dañarnos más por dentro que por fuera. Menos mal que esta la música. Nos comprende, nos ayuda, nos apasiona y nos anima, siempre en el momento oportuno.

Dicen que todos los cambios cuestan,pero son buenos. No creo que cuesten, creo que son duros y que sin firmeza y valor, no se consigue el objetivo fijado. Y buenos...no se si serán buenos, siempre esperas a que sean así pero nunca sabes cuando tienes que volver a cambiar.
En la vida hay etapas, la mejor sin duda es la de la infancia, aquella en la que eres la persona más inocente, cuando crees en los cuentos de hadas y las preocupaciones más peligrosas es saber si Papa Noel nos va a traer el juguete que le hemos pedido.

Quiero volver a esa época.
Quiero parar,atrasar y adelantar el tiempo.
¿Sería una buena idea no?

1 comentario:

  1. Buenas tardes.

    Muchas gracias por visitar el blog; es de agradecer el poder contar con tu opinión.

    La infancia, ¡ays..., qué recuerdos, qué momentos, qué vida!. Es bueno permitir hablar al niño que llevamos dentro, debe respirar; que tengamos 20, 25, 30 años no implica que dejemos de tener 4, 6, 11, 15... Son peldaños de una misma escalera y, como tales, no podemos rechazar ninguno si queremos madurar. Cada vez es mayor el número de personas con complejo de Peter Pan (me incluyo), y quizá la causa no es otra que la de no haber vivido completamente la infancia, de ahí que golpee nuestro pecho incesantemente reclamando el protagonismo que un adultez prematura le robó. Joer, qué pesao me pongo, jajajaja...

    Un besito y me quedo por aquí leyéndote.

    ResponderEliminar